En el supermercado chileno conviven el aceite de maravilla (girasol), barato y neutro; el de oliva extra virgen, con sabor y precio de producto gourmet; y los aceites de oliva refinados o “suaves”, pensados para cocinar a más temperatura. No hay un aceite único para todo, y elegir bien ahorra plata y sabor.

Guía rápida por uso
- Crudo (pebre, ensaladas, sobre una papa): oliva extra virgen. Aquí su sabor se luce y vale lo que cuesta.
- Sofrito a fuego medio: oliva o maravilla. Ambos funcionan.
- Sellar carne a fuego alto: maravilla, canola u oliva refinado.
- Fritura profunda (sopaipillas, papas fritas): maravilla o canola, por precio y sabor neutro.
- Horno: oliva para verduras asadas, maravilla si quieres sabor neutro.
Punto de humo sin mito
Cada aceite empieza a humear a una temperatura distinta, y los refinados suelen aguantar más que los extra virgen. Cuando un aceite humea, se degrada y aparecen sabores amargos. No inventamos “humo exacto a 191 °C” de tu marca local: el número varía según el producto. La regla práctica es simple: si humea antes de que pongas la comida, baja el fuego.
Reutilizar el aceite de fritura
- Déjalo enfriar por completo.
- Cuélalo con un colador fino o un paño para sacar restos.
- Guárdalo en frasco cerrado, lejos de la luz.
- Úsalo pocas veces y solo para frituras parecidas: el aceite de pescado deja sabor.
Bótalo si está oscuro, espeso, huele rancio, hace espuma o empieza a humear a menor temperatura que antes.
Cómo botarlo
Nunca por el lavaplatos ni el WC: tapa cañerías y contamina. Júntalo en una botella cerrada y llévalo a un punto limpio o a un punto de reciclaje de aceite si hay en tu comuna.
Errores comunes
- Freír con extra virgen caro: gastas de más y pierdes su gracia.
- Guardar el aceite de oliva al lado de la cocina: la luz y el calor lo enrancian.
- Comprar bidones gigantes de oliva si usas poco: se oxida antes de terminarlo.
Fuentes: puntos de humo relativos de aceites comunes (conocimiento culinario estándar); práctica de supermercado en Chile.