Cuchillo filoso, raíz hasta el final y no te separes de la tabla como si fuera una mina. Picar cebolla es la tarea de cuchillo más común en la cocina chilena y, bien hecha, toma un par de minutos y menos lágrimas.
Por qué lloramos
Al cortar la cebolla se rompen sus células y se libera un compuesto irritante que llega a los ojos. Mientras más células rompes, más lloras. Por eso un cuchillo desafilado, que aplasta en vez de cortar, te hace llorar más.
Paso a paso para picar en cubitos
- Corta la cebolla por la mitad, de la punta a la raíz. No cortes la raíz: es lo que mantiene las capas unidas.
- Pela las mitades y apóyalas con la cara plana sobre la tabla.
- Haz cortes verticales paralelos, de la punta hacia la raíz, sin llegar a ella.
- Si quieres cubitos muy finos, haz uno o dos cortes horizontales con el cuchillo paralelo a la tabla, también sin llegar a la raíz.
- Ahora corta en perpendicular a los primeros cortes: caen los cubitos solos.
- Bota la raíz al final.
Trucos que sí ayudan
- Cuchillo bien afilado (revisa nuestra guía para afilar en casa).
- Cebolla fría del refri: libera menos compuesto irritante.
- Trabajar cerca del extractor o de una ventana abierta.
- No acercar la cara a la tabla.
La mano que no corta
Usa la “garra”: dedos doblados hacia adentro, con las uñas apoyadas sobre la cebolla y los nudillos guiando el lado del cuchillo. Así la hoja nunca encuentra la punta de tus dedos. Pon un paño húmedo bajo la tabla para que no se deslice.
Errores comunes
- Cortar la raíz al inicio: la cebolla se desarma y terminas persiguiendo trozos por la tabla.
- Picar sobre un plato o una tabla de vidrio: daña el filo y resbala.
- Correr para terminar rápido: la velocidad llega con la práctica, no con el apuro.
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